terça-feira, 11 de outubro de 2011

¿Están llegando los precios de los alimentos al punto de no retorno?

Damian Carrington · · · · ·
08/10/11




Un nuevo y provocador estudio sugiere que el estallido de las revueltas árabes está vinculado a los elevados precios de los alimentos, y que éstos se encontrarán pronto de manera irreversible por encima del nivel que origina las revueltas sociales.

Buscar explicaciones simples para la primera árabe que ha atravesado como un vendaval Túnez, Egipto y ahora también Libia es evidentemente un desatino si se tiene en cuenta la miríada de causas en su origen: injusticia social, pobreza, desempleo yla extensión de la sequía. Pero preguntarse “¿por qué precisamente ahora?” es algo mucho más razonable, y un provocador nuevo estudio propone una respuesta: los precios al alza de los alimentos.

Este estudio sugiere además que existe un nivel del precio de los alimentos concreto por encima del cual se incrementa la posibilidad de disturbios y revueltas sociales. La cifra es de 210 puntos en el índice de precios de la FAO. El índice se encuentra actualmente en 234, debido a la fuerte subida en los precios que comenzó a mediados de 2010.

Los investigadores apuntan que, a partir de las tendencias subyacentes en el precio de los alimentos –excluyendo los picos–, este índice se encontrará de manera permanente por encima del umbral de los 210 puntos en uno o dos años. “El problema actual [del precio de los alimentos] trasciende las crisis políticas nacionales para representar una preocupación mundial sobre las poblaciones vulnerables y el orden social.” Grandes problemas, en otras palabras. 

Ahora bien, he realizado afirmaciones de peso, por lo que debería decir cuanto antes que esta investigación, conducida por el New England Complex Systems Institute, todavía no ha aparecido en ninguna publicación con revisión de pares. Se ha publicado de todos modos porque, según me explicó el presidente del NECSI Yaneer Bar-Yam, el trabajo es relevante y la revisión de pares, lenta.

La primera parte de la investigación es suficientemente clara: trazar los disturbios identificados como producidos por el precio de los alimentos contra el telón de fondo del índice de los precios de alimentos. La correlación es asombrosa, ¿pero es una prueba de su causa?
  





El índice del precio de los alimentos de la FAO se corresponde con el de las “revueltas por hambre” de 2008 y la primavera árabe. Las cifras de muertos están entre paréntesis. Gráfico: New England Complex Systems Institute.

Bar-Yam dice que esta pregunta puede abordarse sólo si se la formula de la manera adecuada. ¿Puede que sean los disturbios los que estén causando la subida del precio de los alimentos y no al contrario? No, pues lo primero es local, y lo segundo, global. ¿Puede la correlación simplemente ser una coincidencia? Sí, podría serlo, pero sólo existe una pequeña posibilidad de que así sea, como el equipo de Bar-Yam expone en su artículo.

Finalmente, ¿podrían otros factores ser la causa tanto de la violencia como del alza del precio de los alimentos? “Nadie ha sugerido que cualquier otro factor pueda estar detrás de ambas”, dice Bar-Yam. Por ejemplo, el petróleo y la madera muestran patrones de precios similares a los de la comida, pero parece difícil que su incremento conduzca a un estallido de violencia. La similitud en este incremento de precios, dice Bar-Yam, es porque el precio de las mercancías está sujeto a la especulación en los mercados mundiales.

Hasta ahora, y visto lo visto, la investigación resulta convincente. Si no lo piensan así, háganme llegar su opinión. La siguiente parte del estudio identifica cómo las revueltas sociales en el Norte de África y Oriente Medio están también estrechamente relacionadas con un alza del precio de los alimentos. Bar-Yam también observa que “muchos de los disturbios en el Norte de África fueron inicialmente identificados por los medios de comunicación como disturbios ocasionados por el hambre.” A partir de aquí, los investigadores pronostican que se traspasará el umbral de 210 puntos en 12 ó 24 meses.

Como ocurre con el trabajo estadístico sobre el que escribí ayer y que muestra un vínculo claro entre las guerras civiles a partir de 1950 y los cambios climáticos causados por los ciclos de El Niño [en la medida en que afectan a la distribución desigual de los recursos naturales escasos, N.T.], existe una fascinante área de investigación.

Como dice el artículo de Bar-Yam y su equipo: “nuestro análisis sobre el vínculo entre los precios mundiales de los alimentos y las revueltas sociales apoya la conclusión, cada vez más extendida, de que es posible construir modelos matemáticos para la economía mundial y las crisis sociales. Identificando la causa de los disturbios será, con toda seguridad, útil para el futuro.” No cabe la menor duda. Bar-Yam envió un informe al gobierno estadounidense identificando el riesgo de revueltas sociales e inestabilidad política debido al precio de los alimentos el 13 de diciembre de 2010. Cuatro días después Mohamed Bouazizi se prendía fuego en protesta por ser incapaz de vivir vendiendo frutas y vegetales. El acontecimiento es visto como la chispa que prendió la primavera árabe.

Existe el riesgo de que la aparente precisión de estos acercamientos estadísticos distraiga del sufrimiento humano que se esconde tras las cifras. No debería. Pero estas herramientas pueden encender las señales de alarma para alertar a las autoridades responsables de problemas que van en aumento, y ayudar a impulsar a la acción. Lo que, sin ninguna duda, no puede ser algo malo.

Damian Carrington es el responsable de la sección de medio ambiente del Guardian

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

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